domingo, 3 de febrero de 2013

AZURIA



Encajaba todo, y según el otro alzó la cuchara para interponerla en el caudal de sus miradas como el plateado mascarón de un barco pringado de vichyssoise, esto es, un claro síntoma de lo que él mismo había anticipado minutos antes en un aleteo de estrofas medio cascadas ―porque no hay viento del Sur― medio burlándose al tiempo de la liturgia admonitoria y pánfila de los comienzos, Bruno comprendió que, por fuerza, la historia tenía que arrancar con aquel sobre azul tan en apariencia inocuo, pues estaba vacío.

viernes, 1 de febrero de 2013

Agua de batalla

Agua de batalla



El juego consistía en ver cuántos peces sobrevivían. Cada jugador traía su propio equipo de peces carnívoros: el equipo estaba formado por diez, si bien los entrenadores se habían profesionalizado bastante en la última década y se presentaban con varias decenas de individuos que transportaban en peceras compartimentadas, donde diferentes especies sufrían los más duros entrenamientos en yincanas subacuáticas a base de resortes y peces-trampa, comida venenosa, obstáculos dentados y afilados, pequeñas descargas eléctricas producidas por diodos colocados en cofres miniaturizados o por peces alargados y estáticos, señuelos donde masticar y pulir los dientes, minirobots-buzo que los zarandeaban para muscularlos, anzuelos luminosos para cegarles y abrir sus tráqueas y, finalmente, un apartado donde tomar un merecido descanso mientras unos extraños insectos limpiaban sus aletas y branquias.

Los combates podían ser increíblemente rápidos gracias al adiestramiento de los peces que iban fulminando selectivamente a sus adversarios; aunque las tácticas se habían ido volviendo cada vez más conservadoras, con peces que resistían todo tipo de ataques y torturas tardando, a veces, más de una semana en morir de inanición, mientras que peces más feroces y ágiles en sus ataques apenas resistían una jornada.

Era hora de cambiar las reglas.



 Texto e imagen: Cisco Bellabestia

jueves, 31 de enero de 2013

LA SILLA



EN EPISODIOS ANTERIORES: Una breve fisura del canal metacarpiano que supone sin embargo un riesgo de mayores complicaciones a medio plazo para quien incluye una serie de actividades físicas en sus labores cotidianas tales como escribir con teclado levantar y sostener pesos de 5 kg y 1,5 Tm dibujar sobre tabletas gráficas golpear tuberías de titanio de misteriosas fortalezas diseñadas no por mente humana o soportar con los brazos extendidos la brutalidad centífuga e incandescente de una reentrada en las capas superiores de la atmósfera ha llevado a nuestro héroe a someterse a una operación de cirugía para la que evidentemente tiene que quitarse su Anillo de Poder que queda aburrido y encajado en la cajita de plomo que mantiene sepultada bajo un aparentemente desastrado y polvoriento montón de libros en la mesa de su despacho pero que a la primera señal de alarma se retro-traen-transducen dichos libros a su forma original de minúsculos androides de reducido tamaño pero armados con espadas electrónicas psiónicas y envenenadas y muy muy mucho muy terriblemente radiactivas.

martes, 29 de enero de 2013

TEMÁTICA DEL AFTA

Por ejemplo: «Penes de murciélagos momificados por el sol espléndido de agosto». En tu lugar. No hidrocortisona hemisuccionato. En lugar de enjuagues de bicarbonato. Manzanilla. Cosas que yo hubiera puesto en la etiqueta de encontrarme en tu lugar. El polietilenglicol 4000 como excipiente. Nº Registro E.N. 32.687. Por ejemplo: «Pezones de ratona albina rescatados del tracto digestivo de la minúscula anaconda de la tienda de animales». Acordándose de cuando había sol. Esa mujer que conocía compañera de trabajo gastó el último cartucho de nuestra impresora en sacar tres copias de doscientos veintisiete folios con recetas de primeros auxilios. Quemaduras. Heridas de bala. Taponamiento de zurcido de venas y arterias más vulnerables a una lesión en este contexto de pánico. Otro se forró su casco de motorista con papel Albal que rescató de la cafetería. El papel Albal y quince fajos de pajitas para poder seguir alimentándose. Pensaba taladrarle un pequeño orificio a la visera. Creo que era fibra de carbono. «No te volveremos a ver jamás la cara», dijo con toda la triste neutralidad del mundo la mujer de la impresora que tenía ya remedio para cualquier cosa. «Si nos irradian, no querrás volver a verla».

domingo, 27 de enero de 2013

Diez resultados en relación a la autopsia corporosocial y la investigación posterior del caso de la Niña Pucelana



 1. Los nombres de los padres eran Alberto y Antonia.

2. La niña era una criatura que mudó la piel a los catorce meses. 

3. La niña era una criatura que antes de mudar, los días previos a la metamorfosis, descartó toda posibilidad de vida en su interior y trasladó, como quien hace una mudanza, sus órganos, vaciándolos de todo propósito y asumiendo una situación singular en su presencia terrestre. Los sacó por la boca, a empellones de diafragma y perineo, vaharadas de vapor y cúmulo de fluidos. La imagen se hace insostenible, pero nadie puede negar este supuesto. El lugar que dejó el conjunto todo de su animalidad (a excepción, por supuesto, de la capa más externa, imperativo de camuflaje) fue ocupado por una inédita mezcla de otros elementos ya identificados en anteriores épocas, pero silenciados por su incompatibilidad con el corpus analítico del momento.

4. Antonia y Alberto consideraron que el fruto de un vientre se respeta siempre, como una máxima, como un pilar ajeno al resto de leyes del universo. Esa categoría del ser que es intransferible a toda decisión humana, ya que no depende de ésta, ni de su percepción, ni de su posibilidad contingente. Así pues, la aceptación era real en un cien por cien de probabilidad. El amor por un cuerpo sin órganos de carbono inaugura un nuevo camino para la sociedad postcapitalista, a pesar de la locura que pueda inaugurar. Una epifanía de metales pesados y miasma no podía ser tan eludible. Le dieron a la niña todos los bienes materiales que necesitara. Se lo dieron todo. Menos un nombre.

5. La niña rondaba los pájaros y los devoraba, convirtiéndolos en información. Los perros, los gatos. Los insectos. La comida de la casa estaba protegida por candados que también eran devorados. Un nombre, un refugio, quizá hubiese detenido todo esto. Sólo quizá. Las fotografías, miles de ellas, evidencian los restos que se refieren a este punto. Hay anotaciones al respecto en material encontrado en las pertenencias de Alberto.

6. Los padres estaban desesperados: ayunaban con la esperanza de desaparecer entre sus propias ruinas pero ella venía a recordar lo pequeña que era y lo grande que era el agujero que habían construido. Porque culpables o no, aquello era suyo y de nadie más. En una carta remitida por Antonia a su hermana (desconfiaban de la información de transmisión no analógica) aparecen llamadas desesperadas a la cordura, debatiéndose entre el amor y la furia. Entre la gloria y la humillación. 

7. Valladolid apenas fue consciente de uno más de sus intramuros. Nadie tuvo conocimiento de aquello que sucedía en esa casa de la calle Piedad, en pleno centro. Sin embargo, cualquier persona habría podido constatar las diferencias dimensionales de las paredes del hogar, algo que se observa aún hoy, semanas más tarde. Se atestigua una dificultad en el encaje de ambas realidades, al menos como poso resultante. No obstante, la ambigüedad es sutil. Adaptada.

8. Los tres últimos días de la familia se adivinan trágicos. Abominables. Las paredes poseen rastros difíciles de precisar. La investigación no puede concluir datos certeros en este periodo. Sólo se puede afirmar que el vaciado también sucedió en los padres, sólo que en este caso se realizó por ósmosis. En poética perfusión, si se acepta la cruel redundancia. Los flujos fueron convertidos en información, de nuevo: lo atestiguan los alfabetos recreados a partir de los restos celulares, estructuras óseas y cabello.

9. El final de la Niña Pucelana sucedió a partir de sus padres. Es decir, es posible datar que el fallecimiento o el cambio de configuración sucedió en el mismo instante espacio temporal que el inverosímil deceso del matrimonio, ya que hay pruebas suficientes del hecho. La principal es la propia composición del escenario final, conjugando los tres cuerpos en un todo plano, como una serigrafía de la carne, lo que hace pensar que se unieron las cuerdas de información, dato que será sesgado inmediatamente por el equipo de comunicación al cargo. Las consecuencias de presuponer una cuerda de tamaño humanamente reducible aún no están comprobadas.

10. La última conclusión forma parte de la causística: el nombre de la Niña está clasificado. Madre o padre empezaron a cantarlo, así parece haber quedado escrito en el plano carnal que permanece oculto en la habitación del desenlace. Eso aceleró el colapso, ya que el aporte de información nominal poseía -ahora sí- un vector empapado emocionalmente. Algo insostenible para la forma de la criatura o para la presencia en la que se sostenía por completo.

El caso parece haberse detenido, sin embargo, esto no son más que una sarta de suposiciones. Decir que ahora la familia descansa parece ser un eufemismo.

Valladolid aún no está segura. No debería dormir con la tranquilidad suficiente.





"Diez resultados en relación a la autopsia corporosocial y la investigación posterior del caso de la Niña Pucelana, por Marco Antonio Raya

miércoles, 23 de enero de 2013

Cuando me desmayo


por Colectivo juan de madre

            Cuando me desmayo salen 19 cucarachas por el orificio de mi ano, cumplen algún cometido lejos de mi cuerpo, y después regresan a mí. Ellas no soy yo, claro, pero de alguna manera debemos estar conectadas, ya que cuando despierto del desmayo conozco cada uno de los pasos de esas 19 cucarachas. Algunas veces se limitan a rondar mi cuerpo, me acarician las tetas y los pezones y poco más. Lo más frecuente, sin embargo, es que marchen lejos. Van a casa de alguna anciana, por ejemplo, y le limpian de migas el suelo de la cocina. Le arreglan la aguja del toca-discos a un anticuario con los ojos repletos de cataratas. O teclean y envían un certero correo electrónico de reconciliación para una pareja desavenida. Es una maravilla. También le han arañado la pupila a un policía durmiente, por ejemplo, pero esas veces son las menos. Después, las 19 cucarachas, en perfecta formación, se introducen por mi ano, recorren el recto, y de alguna manera llegan hasta una madriguera localizada en el lóbulo izquierdo de mi hígado, y allí duermen hasta la próxima vez.     


domingo, 20 de enero de 2013

EN EL MUNDO DEL YINN


LA ROTURA DEL CRISTAL que la co-protagonista afirma a cámara que es un zafiro tallado en forma de corazón —esto último también nos lo tiene que decir, porque a mí y a Matsuhito Oda, comisario de la muestra de Nuevo Cine de Terror Palestino, nos recuerda más bien a un escroto de plexiglás— provoca la explosión escatológica del formidable yinn, esparcido por toda la habitación en un huracán de humo amarillo que sólo podemos imaginarnos con el olor de la nicotina, nunca el del prometido azufre.